domingo, 10 de agosto de 2008

CUBA: ¿CRISIS en los deportes colectivos?








Reinaldo Cedeño Pineda

Cuba sólo cede a Australia el primer lugar en cantidad de medallas olímpicas y mundiales percápita por habitantes.

Con una población de poco más de once millones y una superficie superior a los 100 mil kilómetros cuadrados, hay que entender la hazaña del país en los grandes escenarios deportivos, enfrentado a países enormes, con abundantes recursos económicos y con una población infinitamente superior.

Los deportistas cubanos nos han proporcionado alegrías indecibles, se han crecido, han logrado victorias memorables. Nos han hecho sentirnos profundamente orgullosos de ser cubanos. Eso nadie puede señalarlo con el dedo.

El nivel de Centroamérica y el Caribe (y en ocasiones del propio continente americano en algunos deportes resulta medio, incluso bajo; o no existen torneos de envergadura si hablamos de torneos de selección nacional). Cuba se ve obligada a largos viajes hasta Europa o Asia, en busca de esos topes, y por ahí pasa el tema recursos: no somos una nación rica.

Ya no hay torneos garantizados en la ex Europa del Este, ni hay JJA (Juegos Juveniles de la Amistad) que eran verdaderos campeonatos juveniles para las naciones ex socialistas…

Cuba además intenta desarrollar un deporte multilateral (no sólo el fútbol), lo cual implica aún más recursos, infraestructura, y más expectativas a cubrir. Es de ese desarrollo múltiple que parte su destacada ubicación en Juegos americanos y mundiales.

No se ha ido sólo a alimentar sólo la tradición (beisbol y boxeo), sino que se ha buscado fomentar otros deportes apenas conocidos unos años atrás (o practicados a nivel de élites) como el tenis de mesa, el tiro con arco, el hockey sobre césped, el remo... y otros.

Un sólo ejemplo: en 1982 Cuba hizo su primer equipo de softbol femenino, durante los Juegos Centroamericanos de La Habana. Muy poco pudo hacer, pero ya a finales de esa propia década y en la siguiente, Cuba fue la cabeza de la región, ganó medallas panamericanas e incluso clasificó para la Olimpiada de Sydney en el año 2000.

Cuba, por otro lado, no está representada por atletas “comprados”, “cedidos”, “llegados”. Aquí no hay nadadores o gimnastas de Europa del Este representando a Cuba, ni pimponistas chinos, ni corredores africanos. Todos son atletas formados en Cuba.

No hay que olvidar que este país es seguido por scouts, por dueños de asociaciones comerciales… que persigue a juveniles y a figuras de algunos deportes, que buscan su tajada dondequieran que estos vayan, que alegan “derechos” sobre los cuales se basa su negocio, y a los que la nación cubana les interesa un bledo. Me lo han dicho algunos atletas de su propia boca.

En Cuba hay una estrategia en el deporte: una escuela para formar talentos: las áreas comunitarias o especiales, las EIDE (Escuelas de Iniciación Deportiva), la ESPA (Escuela de Perfeccionamiento Atlético), antesala de los equipos nacionales, Juegos Escolares, etc…

De allí salen los talentos, y no de una varita mágica. Ya quisieran muchos tener un sistema así. Ese modelo permite optimizar la búsqueda de talentos como garantía de la renovación, y escoger a los mejores talentos (incluida la anhelada y difícil búsqueda de atletas de gran estatura en un país cuyo biotipo general no es ese); pero está claro que no es lo mismo escoger en una nación de once millones de habitantes que en países gigantes por su cantidad de habitantes, en “potencias naturales” en deportes colectivos al estilo de Argentina, China, Rusia, Estados Unidos, Italia, Brasil o España.

Poco era Cuba en el deporte antes de 1959, también era “monodeportiva”. De Olimpiadas, ni hablar.

Son verdades como una casa, verdades que no han de olvidarse.

Y por eso mismo, para que esa alegría se mantenga, para que nuestros deportistas sigan ocupando lugares sobresalientes en el concierto internacional, debemos comentar algunos aspectos sobre los deportes colectivos

DEPORTES COLECTIVOS

La clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing ha confirmado una cierta tendencia a la baja: sólo dos deportes colectivos cubanos lograron estar de los muchos que lo intentaron, el béisbol (“la pelota”) y el voleibol femenino.

Lo intentaron el baloncesto femenino, el voleibol masculino (los dos con más posibilidades), el fútbol (en un continuo intentar), el softbol femenino, el polo y el balonmano (todos femeninos). Ninguno lo pudo conseguir.

Las clasificaciones olímpicas se han vuelto muy exigentes.

Y es que a la hora de las grandes citas… anda aflorando en los últimos tiempos, la falta de competencia sistemática y el resultado de escuálidos campeonatos nacionales que salvo el béisbol, el baloncesto masculino y el fútbol (debemos hablar del fútbol cubano en otros artículos), sólo se extienden por apenas una o dos semanas.

Es necesario apuntar, por ejemplo, la buena idea de la Liga Superior de Baloncesto Masculino, convertida ya en todo un espectáculo; aunque las competencias en casa no bastan… La afición responde, pero el nivel del básquet cubano entre varones no permite hacer lo del béisbol. Son imprescindibles los juegos en un entorno de mayor exigencia, para volver a resultados primeros en el área, y poco a poco ir ascendiendo en el continente con un baloncesto bien desarrollado.

Ni siquiera en los juegos regionales (Centroamericanos y del Caribe) ya hay espacio para el básquet masculino de Cuba, mientras México, Venezuela, Panamá, Islas Vírgenes, República Dominicana, Puerto Rico... campean con jugadores que juegan durante la mayor parte del año.

Y es que deportes tan populares como el baloncesto (y por supuesto, el fútbol, así como el voli y el balonmano), se mueven en el mundo, fundamentalmente a nivel de clubes y de ligas.

Cuando aparecen los grandes encuentros, ha sucedido que equipos cubanos se presionan por la falta de situaciones límites, emergen errores técnicos, fallas de índole sicológica, pifias en aspectos decisivos… que dan al traste con la intención de conseguir los resultados apetecibles.

A mi entender eso marcó al equipo de baloncesto para damas este 2008. Le ganaron en el preolímpico mundial a Bielorrusia (que está jugando en Beijing), y cayeron ante Brasil, cuando le dominaban en el último minuto. Tal vez no pudieron con la presión de la clasificación olímpica.

Lo del voleibol masculino es diferente. Aunque las deserciones han marcado al equipo en el último lustro, la muy joven escuadra que hoy representa a Cuba tiene calidad por arrobas, y nada que envidiarle a nadie.

Jóvenes y todo, los chicos estuvieron a un paso de calificar en el preolímpico de llegar a la capital china, con victorias sobre el campeón europeo, España, aplastaron a China Taipei, y le ganaron los dos primeros sets a Alemania… perdieron los otros tres.

La inexperiencia, más que las virtudes alemanas, le impidieron clasificar.

Cuba es participante de la Liga Mundial de Voleibol. Los comentaristas cubanos afirman que es esta la única oportunidad al año de topar con la élite. Esos jóvenes, salvo los topes a nivel de selección nacional, no acumulan suficientes juegos en el año, y se enfrentan cada vez a equipos cuyos integrantes juegan muchos partidos. La desventaja es palpable, y el campeonato nacional de voli cubano es casi de puro trámite.

Esa liga es un ejemplo palapable de lo que significa el tope constante, y ha dejado larga ganancia para los cubanos. Y para el resto, claro.

Nadie puede poner en duda el nivel de preparación de los equipos Cuba y de sus especialistas que prestan servicios en muchos lugares del mundo. Un cubano, por ejemplo, llevó a Venezuela a clasificar por vez primera a los Juegos Olímpìcos en el voli para damas.

Incluso en este propio 2008, Cuba ganó el Campeonato Norte Centroamericano y del Caribe (NORCECA) de voli masculino juvenil, calificatorio al Mundial. Es que hay una gran reserva, pero urgen estrategias para que esos noveles sumen una buena cantidad de juegos, lleguen antes a la maestría deportiva, y se habitúen a la presión, a la competencia.

Por ejemplo, la encumbrada selección nacional de voli femenino ha tenido este año (y suele tener por lo general) competencias a nivel de selección nacional, incluidos el Gran Prix, el torneo de Montreaux, el preolímpico NORCECA, el torneo de Emiratos Árabes y otros. Representa una manera de acumular partidos en el máximo entorno universal, y ya se ha visto el aumento considerable de esa selección, aspirante incluso a medalla olímpica en China.

Se ha reconocido que existe en Cuba, “un laboratorio de voleibol”, es decir una búsqueda de talentos individuales que se incorporan al equipo de primera y completan su preparación con él. Así ocurrió con Regla Bell, Magaly Carvajal, Mireya Luis y otras… quienes entraron al colectivo con 15-16 años, y marcaron época.

No creo que sea nada para la vergüenza: es una habilidad, un buen ojo de preparadores, un estilo que ha dado resultados por largos años ya.

Los topes previos de las selecciones y preselecciones nacionales previas a competencias como Panamericanos, Mundiales u Olimpiadas, son un gran esfuerzo y resultan excelentes; pero no pueden suplir completamente el déficit acumulado. Ni todos los equipos nacionales de todos los deporte pueden tener ese gran fogueo, faltan recursos. Cuba no es Francia, Canadá ni Estados Unidos.

Aunque los deportistas cubanos son de un coraje probado y saben crecerse; el déficit de juegos está ahí, como una fuerte desventaja. Y en mi opinión, la brecha se va ampliando.

Entrenar es imprescindible, la preparación física resulta siempre esencial; pero es necesario jugar, jugar partidos exigentes.

El preparador nacional del equipo de balonmano femenino, cuando asistió al preolímpico, dio unas declaraciones que tenía como premisa que no iban a luchar contra esos equipos, no contra su historial.

Como motivación es muy buena, pero ¿cómo tener verdaderas opciones de vencer sin la suficiente experiencia, sin varios juegos de jerarquía en su aval?

Tampoco lo entendí cuando se mostró insatisfecho por la medalla de plata alcanzada en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007. Para mí, era poco menos que una hazaña. El oro iba directo a la Olimpiada, y lo lucharon pero no pudieron…. ante unas brasileños que juegan en Europa, la meca del balonmano mundial.

Antes de los Juegos Centroamericanos del 2006, el balonmano femenino cubano no salía de Cuba hacía años. Sin embargo, así y todo ganaron esa cita, hay talento… luego hasta el 2007 en los panamericanos y esa gran plata… Más allá, era pedirles demasiado. Creo que es un equipo con potencial, pero sin los juegos necesarios su perspectiva irá diluyéndose.

Al balonmano masculino también le afectó la falta de topes. Ese conjunto además fue marcado por una sangría de exilios, y se perdió durante años del escenario internacional.

El polo acuático masculino que a principios de los ochenta estaba entre los cinco primeros del orbe, hoy trata de recuperarse; pero tampoco topa lo suficiente, tampoco tiene hoy campeonatos nacionales más allá de unas picas jornadas o ligas que permitan suplir esos topes internacionales. Tuvo durante un tiempo una Serie Especial que podría recuperarse, y que fue muy útil.

El béisbol es harina de otro costal. Más que un deporte, bien se ha dicho: es pasión nacional.

En el Primer Clásico Mundial, se demostró que Cuba no tiene nada que envidiarle a nadie, pero eso no es obra sólo de una tradición (por más que esta sea indudable); sino que deviene resultado sostenido de un largo Campeonato Nacional, de una Liga de Desarrollo, de muchos equipos que permiten formar jugadores, modelar situaciones, acostumbrar a jugadores a juegos decisivos, tensos…

El desarrollo del béisbol cubano no depende de si gana una Olimpiada o no. Es un desarrollo palpable por la cantidad de equipos, la calidad de su Serie Nacional, los estadios, los practicantes…

Sin pretender dar recetas, creo que algunas vías para reactivar los deportes de conjunto en Cuba pudieran ser: desarrollar ligas propias en deportes cuyas posibilidades y calidad lo permitan; lograr campeonatos nacionales más extensos o series especiales; así como realizar campeonatos nacionales abiertos con invitaciones, efectuar ligas juveniles o de desarrollo para ciertos deportes. Creo, que también es hora de valorar la inclusión de algunos deportistas cubanos de algunos deportes en las ligas internacionales ( y evaluar en cuales sería)... pues de otra manera, el handicap permanente de la falta de fogueo y de juego, acabará pasándonos la cuenta; sin que por ello aplaudamos de ningún modo casos como el de Leonel Messi cuyo club casi le impide jugar por su país. ESO NUNCA!! Podrá conciliarse una cosa y la otra? Tal vez sea una pregunta difícil...

Repito, necesariamente hay que concentrar fuerzas dado lo costoso que es hoy el deporte, sus implementos y su preparación.

Pienso que es la manera de lograr recuperar la presencia internacional de los deportes cubanos de conjunto y de mantener la privilegiada posición de Cuba en el deporte universal, sin dejar de pensar en nuestro deporte como un orgullo nacional.

Por otro lado, creo que fue muy importante la creación de la Comisión de Atención a Atletas y hay que seguir profundizando en tal sentido, es necesario concentrar fuerzas en deportes individuales pluri medallistas como la natación, es necesario estimular otros para damas como las pesas o la lucha, en los cuales nos hemos quedado atrás respecto a Latinoamérica y al mundo.

Por cierto, en el 2012, el béisbol no estará en la Olimpiada de Londres, una posibilidad menos de participación colectiva para la mayor de las Antillas.

Mientras tanto disfruto Beijing 2008, seguro de que los cubanos escribirán páginas memorables.