miércoles, 6 de agosto de 2008

LA MUERTE de ALEXANDER SOLZHENITSYN



Reinaldo Cedeño Pineda


“¿Cómo puede entender un hombre que está caliente a otro que tiene frío?”, escribió Alexander Solzhenitsyn en su obra Archipiélago Gulag, de 1973.

En 1945, sus críticas a Stalin lo condujeron a trabajos forzados. En su obra Un día en la vida de Iván Denisovich (1962) describió esa época terrible.

Escribió además en 1968, El primer círculo del infierno y El Pabellón del cáncer. Solzhenitsyn ganó el Premio Nobel de Literatura en 1970. Su estilo ha sido calificado de “doliente y lírico”.

Ahora leo que el prologuista a la edición española de Archipiélago Gulag (1974), Raúl del Pozo escribió entonces: “por las páginas heladas del Archipiélago cruzaban caravanas de esclavos, riadas de prisioneros, campos de concentración, trabajos forzados”.

Archipiélago Gulag fue publicado fuera de la URSS. Solzhenitsyn fue expulsado de su país, acusado de traición. Durante dos décadas vivió en los Estados Unidos.

Regresó en 1994, cuando ya la Unión Soviética se había desintegrado.

Las páginas del stalinismo, largo tiempo vedadas, se habían abierto ya al examen público.

Ahora leo que el escritor fue galardonado en Rusia en el 2007 con “el mayor premio otorgado por el gobierno por sus méritos humanitarios, el Premio Estatal”.

Según .lavanguardia.es, al anunciar el galardón el año pasado, Yury Osipov, presidente de la Academia Rusa de Ciencias, calificó a Solzhenitsyn de “el autor de obras sin las cuales la historia del siglo XX sería impensable”.

Alexander Solzhenitsyn murió este 4 de agosto de 2008 de un ataque cardíaco en Moscú. Tenía 89 años.

El tiempo es el gran constructor, el gran destructor.